CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

Scream: la enmienda de revitalizar el legado de Wes Craven

El regreso de Ghostface a la pantalla busca popularizar el slasher para una nueva generación de aficionados al horror…

Al igual que sucedió con la original Scream, el regreso de Ghostface a la pantalla busca popularizar el slasher para una nueva generación de aficionados al horror… y armados con celulares inteligentes, y mensajes de texto en lugar de llamadas por teléfono.

Y es que, si bien rendía homenaje a Psicosis y filmes ya clásicos como HalloweenViernes 13 o Prom NightScream no era el típico slasher en el que un grupo de adolescentes es acosado por un maniático enmascarado y sólo una heroína virginal es capaz de detenerlo. O no del todo. Dirigida por el legendario Wes Craven según un guion de Kevin Williamson, la cinta habría de establecer también nuevas reglas de la película de terror adolescente o teen horror, combinando scare jumps y la angustia propia de la adolescencia con un poco de comedia… y mucha de esa autoconciencia irónica.

Por supuesto, Craven es también creador de Freddy Krueger, quizá la figura más emblemática del cine terror en los 80. Pero corría el año de 1996, la época en que Neve Campbell era mejor conocida por la popular serie Party of Five –y por ser una de las Jóvenes brujas–, y aquella en la cual las hordas de imitadores y secuelas habían hecho del slasher un lugar común y predecible. No deja de ser una ironía el que, tras haber sido una mirada satírica y hasta crítica del género, Scream se haya convertido en un clásico en toda regla, y una franquicia tan venerada como lo fue en su momento la propia Halloween.

Tras su estreno, sin embargo, Scream se convirtió en el primer thriller –sí, así la describían en los pósters– en llegar a las principales salas de cine en prácticamente una década. La revista Fangoria apuntaba en su cobertura del set que prometía ser tan original que ni los involucrados en su realización podían ponerse de acuerdo en lo que era. ¿Era un slasher? ¿Era la parodia de un slasher? Veinticinco años después de que esa racha de brutales asesinatos conmocionara a la pequeña ciudad de Woodsboro, California, un nuevo asesino se ha puesto la máscara de Ghostface… y busca resucitar con ello no sólo una franquicia, sino un género entero.

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Crímenes del pasado

En realidad, Scream no sería la primera película en burlarse de las convenciones del horror al tiempo que los personajes las discuten abiertamente. Las reglas estaban claras años atrás: el filme silente The Lunatics (1912), de Maurice Tourneur, echaba ya mano de la violencia visceral para seducir a los aficionados al Théâtre du Grand-Guignol de París, y muchos tropos del género estaban presentes ya en películas como The Cat and the Canary (1927) y The Old Dark House (1932), inspiradas a su vez en el éxito de The Bat (1926)—en la que los invitados de una remota mansión eran amenazados por un asesino oculto detrás de una grotesca máscara—.

Inspirado además en el Giallo italiano y thrillers de suspenso como Peeping Tom y Psicosis en 1960, ambos prototipos del género, el término slasher puede aplicarse de hecho a cualquier película en la que un asesino misterioso aceche y asesine a víctimas incautas. Por lo general mediante el uso de instrumentos punzocortantes y en el aniversario de una tragedia, o una festividad que inspira al asesino…, y en las que un y en el que la joven virginal—la final girl— queda sola para enfrentarse al asesino… y para contar la historia, como única superviviente.

Así, no es de extrañarse que una cinta como Pandemoniumde 1982 –cuyo título original era Thursday the 12th–fuera ya parodia contemporánea de un género que había de alcanzado su apogeo en los setenta y ochenta (la «edad de oro» del slasher) con cintas hoy clásicas como La masacre de Texas y Black Christmas en 1974, Halloween (1978), Friday the 13th (1980) y, por supuesto, Pesadilla en la calle del infierno (1984), la alucinante reinvención del género con la que Craven habría de salvar de la quiebra a New Line Cinema. Aquel, el estudio detrás de la cinta y apodada «la casa que Freddy construyó”, éxito que a Craven se le habría de escapar de las manos cuando cedió los derechos… y no vio un solo centavo de las regalías.

“Es un poco triste,” me dijo Craven en entrevista para Cine PREMIERE en 2009, a propósito del remake a The Last House on the Left que él mismo producía. “[Pesadilla en la calle del infierno] fue la primera película que no estaba haciendo con un amigo en quien podía confiar para que me diera lo que era justo», recordó entonces. “Me dijo, ‘somos amigos, solo firma el contrato.’ Y mi abogado dijo que no lo hiciera y yo lo hice. Y fue así que otros se hicieron ricos, y yo no. Eso es un poco triste”.

«Pero, esas cosas pasan, ¿sabes?», me dijo, riendo—. Así es Hollywood.”

Wes Craven Scream 2022

El que ríe al último

Puede que Wes Craven fuera la única persona en Hollywood que no estaba entusiasmada con el guion de un joven Kevin Williamson y que se titulaba originalmente Scary Movie. Lo cierto es que, más allá del humor (negro, como la túnica de Ghostface) y las referencias al género y al propio autor, la franquicia no deja de ser una anomalía. La identidad del maniático cambia de una película a otra, para revelarse sólo al final de la cinta y, además de Sidney Prescott –final girl atípica también–, tanto el torpe pero entrañable Dewey Riley (David Arquette), como Gale Weathers, la odiosa reportera de Courteney Cox que se ganaría el corazón de Dewey, han logrado sobrevivir una y otra vez a Ghostface.

Al igual que sucedió con Halloween, los imitadores no se hicieron esperar, y películas como Sé lo que hicieron el verano pasado (1997), Leyenda urbana (1998) e, inclusive, Halloween H20 (1998) conforman un ciclo de neoslashers que si bien incorporan elementos metaficcionales, no harían más que destacar la impronta de Craven como uno de los maestros del género, y un genuino auteur en el sentido original del término. Mientras películas como The Hills Have Eyes o The People Under the Stairs presentaban relaciones familiares abusivas, tanto A Nightmare on Elm Street como Shocker y Scream abordaban el trauma familiar y los pecados de los padres que, más allá de convenciones y reglas, son temas recurrentes en la filmografía del director.

“Y lo que me interesa a mí parece interesarle también a la audiencia”, confesó Craven en aquella entrevista. “La gente me da las gracias por hacer películas, y lo dicen sinceramente, así que creo que hay algo en lo que hago que ayuda un poco a la gente.”

En Scream y sus secuelas, mientras los imitadores de Ghostface recreaban una y otra vez los asesinatos de Woodsboro, Craven encontraría al fin la franquicia que se le había escapado con Freddy y que ni siquiera había logrado despegar con Horace Pinker, el sobrenatural asesino de Shocker. En 2011, el director confirmó que había sido contratado para trabajar en una quinta y sexta entregas –al igual que Williamson, obligado por contrato a escribir Scream 4 y Scream 5–, que se realizarían si la cuarta película tenía éxito. Y el resto, como dicen, es historia.

¿Un nuevo comienzo?

Tras la muerte de Wes Craven en 2015, a causa de un tumor cerebral, la franquicia parecía haber llegado también a su final. El mismo Williamson expresó dudas sobre una nueva película luego de que Scream 4 “nunca despegó de la forma que esperaban”, según sus propias palabras. Pero en noviembre de 2020, Williamson reveló que el título de la nueva película sería simplemente Scream. Sería un relanzamiento de la franquicia, pero también una secuela directa a Scream 4. Esto la cinta misma lo define como una recuela: una mezcla de remake y secuela.

Dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, miembros (junto con Chad Villella, productor) del colectivo conocido como Radio Silence y responsables también de la exitosa comedia de terror Ready or Not (2019) y el thriller Devil’s Due (2014), esta nueva entrega promete más que esa particular mezcla de comedia, horror y aventura que ha caracterizado el trabajo del trío de cineastas. “Es más aterradora que Ready or Not”, revela Bettinelli-Olpin. “Esta es una película de terror. Es una película de Scream y es todo lo que Wes y Kevin establecieron desde el principio. Estamos tratando de hacer todo lo posible para rendir homenaje a eso”.

Neve Campbell Scream 2022

Con Campbell, Arquette y Cox de vuelta, y un reparto de jóvenes actores más que apropiado para un slasher (y que incluye a Jack Quaid, Melissa Barrera, Dylan Minnette y Mason Gooding, además del retorno de Marley Shelton como Judy Hicks), los directores buscan dar cuenta del estado actual del género, los medios y la cultura pop de la misma manera en que Scream lo hiciera con el slasher, pero sin que resulte una parodia o una farsa. “A diferencia de 1996, el terror no está a la baja en este momento,” dice Gillett.

“No es algo pasado de moda, estamos viviendo otra era dorada. Y eso está integrado en la historia de una manera muy importante.”

“Ese era realmente nuestro objetivo, ante todo», concluyen los directores. «Asustar a la gente y hacerla reír… y darles más de lo mismo que tanto amamos de las otras películas”.

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